Reflexiones de un politólogo frustrado sobre la “Ciencia” Política

Imagen de Chatgpt al pedirle un politólogo boliviano frustrado.
Por: M. Ajhuacho
El otro día, en un reencuentro con amigos de la licenciatura en Ciencia Política, hablamos —entre otras cosas— sobre nuestra relación con la Ciencia Política, casi cinco años después de haber terminado la carrera. Nuestra discusión podría dividirse en tres ejes temáticos: el mercado laboral, la política como ciencia y la carrera de Ciencia Política dentro de la universidad boliviana.
El mercado laboral del politólogo en Bolivia
Como contexto, todo el grupo (tres personas) estudió otra licenciatura adicional. Esto podría —o no— reflejar el estado del mercado laboral para los politólogos en Bolivia. Las experiencias laborales relacionadas con los conocimientos adquiridos en la carrera han sido escasas. Sin embargo, al reflexionar sobre esto, nos dimos cuenta de un mensaje recurrente que se nos transmitió durante la carrera: el politólogo puede hacer de todo.
En teoría, esta idea podría parecer una ventaja, pero en realidad significa que no tenemos un mercado específico. Desde el punto de vista económico, esta situación suele generar más dificultades que beneficios. Como decía mi abuela: el que mucho abarca, poco aprieta.
Con el tiempo, entendimos que, evidentemente el politólogo puede desempeñarse en diversos ámbitos, pero casi siempre de manera menos efectiva que alguien especializado. Por ejemplo, sabemos de leyes, pero no al nivel de un abogado; entendemos estadística, pero no como un economista; y conocemos sobre comunicación, pero no con la destreza de un comunicador. En el mercado laboral, cuando alguien busca contratar, generalmente prefiere al experto por encima de quien "sabe un poco de todo".
Quizá la única área en la que los politólogos estamos más o menos diferenciados del resto de profesionales es la gestión pública. Sin embargo, en un país como Bolivia, donde los empleos en este sector suelen estar fuertemente condicionados por la afinidad política, ¿qué opciones reales nos quedan?
La política como ciencia
En Introducción a la Ciencia Política aprendimos que aún no existe consenso sobre el objeto de estudio ni sobre la metodología de la disciplina. En otras palabras, a la Ciencia Política le faltan dos características esenciales de cualquier ciencia: un objeto de estudio definido y una metodología consensuada.
¿Dónde nos deja esto? Nos sitúa en el conocido debate entre los cientistas sociales: ¿la política es arte o es ciencia? Sin duda, la Ciencia Política enfrenta problemas teóricos y metodológicos que afectan la disciplina desde su base. Este déficit se traduce en investigaciones vulnerables a cuestionamientos desde múltiples perspectivas. Aunque el escrutinio es inherente a la producción científica, cuando el rigor de una investigación es cuestionado en su legitimidad científica, la percepción de la disciplina se debilita, incluso entre colegas de otras áreas científicas sociales.
La carrera de Ciencia Política dentro de la Universidad Boliviana
Algunos de los problemas de la Ciencia Política descritos anteriormente están presentes en universidades de todo el mundo. Sin embargo, en el caso de la universidad boliviana, se suma un problema adicional.
En nuestra charla, comentamos que nuestra experiencia en la carrera se asemejaba a la orquesta improvisada de un episodio del Chavo del 8; episodio en el que cada integrante de la orquesta tocaba su propia canción al mismo tiempo. Así, teníamos docentes que enseñaban la Ciencia Política desde el derecho, otros desde la sociología, algunos desde la praxis y otros desde la pura teoría.
Sobre el papel, esta multiplicidad de enfoques podría sugerir que recibimos una formación más completa y diversa. No obstante, en la práctica, daba la impresión de que cada docente tocaba su propia melodía sin coordinarse con los demás, creando un concierto educativo caótico sobre la política y lo político.
¿Conclusión?
Este articulo representa la queja de un politólogo frustrado más que un intento de denuncia o llamado a la acción. Honestamente no tengo idea de que debemos hacer los politólogos para cambiar algunas de las situaciones que merman nuestra practica científica y/o política, pero probablemente expresar nuestra inconformidad pueda ser un paso hacia algún lado, el que sea, en beneficio de nuestros colegas politólogos o de la “ciencia” que amamos.


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