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¿Qué es una crisis?

anteojospoliticos
11 nov 2024
2 min de lectura

Por: M. Ajhuacho


El otro día, en el mini (transporte público en Bolivia), dos señoras hablaban sobre la situación que atraviesa nuestro país desde hace unos meses. En ese momento, el hijo pequeño de una de ellas le preguntó: "¿Qué es una crisis?" Debido a la corta edad del niño y al largo periodo de estabilidad económica y política que hemos vivido en el país, él nunca había experimentado una crisis como la que enfrentamos ahora. Pero tampoco yo, al menos no de manera consciente.


Mi generación podrá ser muchas cosas, pero, sobre todo, es joven. Mis primeros recuerdos del contexto nacional están relacionados con la guerra del gas de 2003, cuando fui con mi hermana a buscar frutas al mercado y encontramos todo cerrado, excepto un vendedor de bananas que las vendía casi como contrabando. El primer presidente del que tengo recuerdo es Eduardo Rodríguez Veltzé, porque fue quien pronunció las palabras en la graduación de mi primo en la Academia de Policías. Sin embargo, en ambos casos, los recuerdos son vagos y no tengo un recuerdo completamente consciente. Desde que más o menos comencé a entender lo que ocurría en el país, fue con la llegada de Evo Morales a la presidencia, seguida de una estabilidad económica y política —al menos en términos generales— que duró hasta tiempos recientes. Entonces, quizás debo preguntarme: ¿Qué es una crisis?


Por mi formación académica, he leído sobre las grandes crisis económicas, sociales y políticas que ha atravesado el país a lo largo de su historia: la Guerra del Pacífico, la del Chaco, la Revolución de 1952, la hiperinflación de los años 80, entre otras. Sin embargo, nunca he vivido una de estas crisis, al menos no de forma consciente.


Mi generación se enfrenta a su primera crisis multisistémica (económica, política, social, electoral, de justicia, etc.). Como politólogo, comienzo a percibir que la vigencia de los sistemas del país está llegando a un punto límite. Como ciudadano, me doy cuenta del cansancio de la gente ante la falta de respuestas a las múltiples crisis por parte de los actores políticos. Como joven, no sé si es mi momento de actuar o si aún debo esperar.


Esta mañana, sentado en la plaza principal de mi ciudad, dos señores mayores discutían sobre la crisis en el país —evidentemente, es un tema popular estos días—. En un momento, uno de los señores se dirigió a mí y, en tono jocoso, me dijo: “Estamos debatiendo sobre la crisis del país, vamos a arreglar Bolivia en esta banca, vamos a arreglar Bolivia para ustedes”. Muchas veces he oído la frase “Los jóvenes son el futuro del país”, pero ¿cuándo seremos el presente?


Debo confesar que tengo un profundo miedo de la crisis, probablemente porque sé cómo son —en teoría— o quizás porque no tengo idea de cómo son —en la práctica—. Pero tal vez esta crisis sea una oportunidad, una oportunidad para un cambio llevado a cabo por aquellos que no sabemos qué es una crisis, porque, después de todo, quienes las conocen perfectamente nos llevaron nuevamente a este punto. Quizá, como predijo el podcast de mis amigos paceños, ahora es el “presente”[1].


 
 
 

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